El cuidado de las orejas en las mascotas es uno de esos aspectos que muchos tutores pasan por alto… hasta que aparece el mal olor, la picazón constante o una infección que requiere visita urgente al veterinario. Las orejas, tanto en perros como en gatos, son una zona sensible que necesita atención regular para evitar problemas de salud que pueden volverse crónicos si no se detectan a tiempo.
Entender cómo limpiar, revisar y proteger correctamente las orejas de tu mascota no solo mejora su bienestar, sino que también previene molestias, dolor e incluso pérdida auditiva en casos extremos.
¿Por qué es tan importante el cuidado de las orejas en las mascotas?
Las orejas de las mascotas tienen una anatomía distinta a la humana. En especial los perros, cuyo canal auditivo es más largo y en forma de “L”, lo que favorece la acumulación de humedad, cera y suciedad. Este entorno es ideal para el desarrollo de bacterias, hongos y ácaros.
El problema es que muchas infecciones comienzan de forma silenciosa. Cuando los síntomas ya son evidentes, el proceso suele estar avanzado. Por eso, el cuidado preventivo de las orejas en las mascotas es clave para evitar tratamientos largos y costosos.
Además, algunas razas con orejas caídas, orejas muy peludas o pliegues profundos tienen mayor predisposición a sufrir otitis y otras afecciones auditivas.
Señales de alerta que indican problemas en las orejas
Observar a tu mascota a diario te permite detectar cambios sutiles. Algunas señales frecuentes que indican que algo no va bien incluyen sacudidas constantes de la cabeza, rascado excesivo en las orejas, enrojecimiento interno, inflamación, mal olor persistente o secreciones oscuras o amarillentas.
También es común que la mascota muestre dolor al tocarle las orejas o camine con la cabeza ladeada. Ante cualquiera de estos signos, lo más recomendable es acudir al veterinario y evitar la automedicación.
Cómo limpiar correctamente las orejas de tu mascota
La limpieza es una parte esencial del cuidado de las orejas en las mascotas, pero debe hacerse con criterio. No todas las mascotas necesitan la misma frecuencia de limpieza, y hacerlo en exceso puede ser tan perjudicial como no hacerlo.
Lo ideal es utilizar únicamente productos específicos para limpieza ótica veterinaria. Nunca se deben introducir hisopos, gasas profundas ni objetos rígidos dentro del canal auditivo, ya que pueden provocar lesiones.
El procedimiento básico consiste en aplicar el limpiador, masajear suavemente la base de la oreja para ayudar a desprender la suciedad y permitir que la mascota sacuda la cabeza. Luego, se retira el exceso visible con una gasa limpia, sin profundizar.

Cada cuánto tiempo se deben limpiar las orejas
No existe una regla única. Algunas mascotas requieren limpieza semanal, mientras que otras solo ocasionalmente. Los perros que nadan con frecuencia, viven en ambientes húmedos o tienen antecedentes de otitis suelen necesitar más atención.
En gatos, la limpieza suele ser menos frecuente, salvo que exista acumulación visible de cerumen o indicación veterinaria. Lo más importante es observar y adaptar la rutina a las necesidades específicas de cada mascota.
Prevención: el pilar del cuidado auditivo
Más allá de la limpieza, la prevención juega un papel decisivo. Mantener las orejas secas después del baño, evitar que entre agua durante el aseo y revisar periódicamente el interior del oído ayuda a detectar problemas en etapas tempranas.
La alimentación también influye. Algunas alergias alimentarias se manifiestan a través de problemas en la piel y las orejas. Si tu mascota sufre infecciones recurrentes, el veterinario puede evaluar posibles intolerancias o alergias.
Otro punto clave es el control de parásitos. Los ácaros del oído son una causa frecuente de molestias, especialmente en animales jóvenes o con acceso al exterior.
Errores comunes en el cuidado de las orejas en las mascotas
Uno de los errores más habituales es limpiar las orejas solo cuando ya hay un problema evidente. El cuidado debe ser preventivo, no reactivo. Otro error frecuente es usar remedios caseros o productos humanos, que pueden alterar el pH natural del oído y empeorar la situación.
También es un error asumir que todas las mascotas deben limpiarse igual. Cada animal es distinto, y lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Si notas secreciones persistentes, dolor, inflamación marcada o cambios en el comportamiento de tu mascota, no retrases la consulta. El veterinario puede identificar la causa exacta del problema y aplicar el tratamiento adecuado, evitando complicaciones mayores.
En casos de infecciones recurrentes, el cuidado de las orejas en las mascotas debe abordarse de forma integral, evaluando hábitos, entorno, alimentación y salud general.
