Cuando una relación termina, no solo se dividen bienes o rutinas. También surge una pregunta emocionalmente compleja: ¿qué pasa con el perro? Si tu compañero de cuatro patas ha sido parte esencial de la vida en pareja, la custodia compartida de perros se convierte en una alternativa cada vez más común.
En esta guía encontrarás qué implica este modelo, cómo organizarlo correctamente y qué aspectos debes considerar para proteger el bienestar de tu perrito durante el proceso de separación.
¿Qué es la custodia compartida de perros?
La custodia compartida de perros es un acuerdo entre dos personas que deciden seguir compartiendo la responsabilidad del cuidado del animal después de una separación. Aunque legalmente los perros aún son considerados bienes en muchos países, cada vez más legislaciones reconocen su condición de seres sintientes, priorizando su bienestar.
En términos prácticos, implica definir:
- Dónde vivirá el perro.
- Cómo se dividirán los tiempos de convivencia.
- Quién asumirá gastos veterinarios, alimentación y otros cuidados.
- Cómo se tomarán decisiones médicas importantes.
Más allá del marco legal, el enfoque debe centrarse en la estabilidad emocional del animal.
¿Cómo cuidar a mi perrito si me separo de mi pareja?
Si estás atravesando una ruptura, lo primero es actuar con calma. Tu perro percibe cambios en el entorno y puede experimentar ansiedad.
Estas son las prioridades iniciales:
1. Mantener la rutina lo más estable posible
Los perros necesitan estructura. Horarios de comida, paseos y descanso no deberían cambiar drásticamente.
2. Evitar tensiones frente al animal
Las discusiones o cambios abruptos pueden afectar su comportamiento.
3. Evaluar qué es mejor para el perro, no para la pareja
No todos los perros se adaptan bien a cambios constantes de domicilio. En algunos casos, puede ser mejor que viva de forma estable en un solo hogar con visitas programadas.
¿Cómo compartir el cuidado de mi perro cuando me estoy separando de mi novio?
Antes de formalizar una custodia compartida, analiza estos factores clave:
Estabilidad del entorno
Si ambos domicilios son adecuados (espacio, tiempo disponible, entorno seguro), la custodia compartida puede funcionar. Si uno de los dos viaja constantemente o no tiene horarios estables, quizá no sea lo ideal.
Temperamento del perro
- Perros muy dependientes pueden sufrir cambios frecuentes.
- Perros sociables y adaptables suelen tolerar mejor la alternancia de hogares.
Distancia geográfica
Si viven en la misma ciudad, es viable. Si uno se muda lejos, el traslado constante puede generar estrés.
Edad y salud del animal
Cachorros y perros mayores necesitan rutinas más estables. Un perro con problemas médicos requiere continuidad en tratamientos y seguimiento veterinario.
Tips para custodia compartida de perros
Si decides optar por este modelo, estos tips para custodia compartida de perros te ayudarán a hacerlo de manera responsable:
- Establezcan un calendario claro
Definan días fijos y eviten improvisaciones constantes. La previsibilidad reduce el estrés.
- Dejen todo por escrito
Aunque no sea un documento legal formal, un acuerdo escrito evita conflictos futuros.
- Unifiquen normas básicas
Si en una casa puede subir al sofá y en la otra no, generará confusión. Intenten mantener reglas coherentes.
- Compartan gastos proporcionalmente
Esto es clave y se debe tener en cuenta todo esto:
- Alimentación
- Veterinario
- Vacunas
- Peluquería
- Emergencias médicas
- Mantengan comunicación respetuosa
La relación personal puede haber terminado, pero la responsabilidad compartida continúa.
- Observa cambios de conducta
Si el perro muestra ansiedad, agresividad o apatía, reconsideren el modelo y consulten a un etólogo.
Ventajas y desafíos de la custodia compartida
Ventajas
- El perro mantiene vínculo con ambas personas.
- Se distribuye la carga económica y de tiempo.
- Se reduce el impacto emocional para el animal (si el modelo está bien estructurado).
Desafíos
- Puede generar conflictos si la relación es tensa.
- Cambios frecuentes pueden afectar la estabilidad emocional del perro.
- Requiere compromiso real de ambas partes.
¿Es siempre la mejor opción?
No necesariamente. En algunos casos, la mejor decisión es que el perro permanezca con quien pueda ofrecer mayor estabilidad. La clave no es “dividir”, sino proteger su bienestar.
Si te preguntas constantemente “cómo cuidar a mi perrito si me separo de mi pareja”, recuerda que la prioridad no es el apego humano, sino la calidad de vida del animal.
Señales de que el modelo no está funcionando
La custodia compartida de perros puede ser una solución responsable si existe madurez, organización y verdadero compromiso. No es una competencia emocional ni una forma de prolongar el vínculo de pareja. Es una decisión que debe tomarse con cabeza fría y pensando en quien no puede opinar: tu perro.
Separarse es difícil. Hacerlo bien, también. Pero si priorizas estabilidad, coherencia y bienestar, tu perrito podrá adaptarse con menos impacto y seguir recibiendo amor en esta nueva etapa. Si detectas estas señales, consulta a un profesional en comportamiento canino.
- Cambios en el apetito.
- Problemas de sueño.
- Conductas destructivas.
- Ansiedad por separación más intensa.
- Retrocesos en hábitos aprendidos.
